Estando sentado frente al televisor, escuche que alguien tocaba la puerta, un escalofrío recorrió mi cuerpo cuando pude suponer de quien se trataba a estas horas de la noche. No pude fingir mi ausencia pues el brillo del televisor ya me había delatado, demasiado tarde para planear una huida silenciosa. Me acerque unos pasos hacia la puerta y respire profundamente tratando de sacar valor para enfrentarme a lo inevitable, tratando de que la cordura y las fuerzas no me abandonaran en el momento decisivo pregunte:
Casi podía adivinar su sonrisa al otro lado de la puerta sabiendo de la precaria situación en la que me sorprendió.
Al escuchar esa voz supe que no había más opción que enfrentarme a lo que siempre temí, sin embargo algo no estaba bien, porque llamar a mi puerta si pudo entrar sin mayor problema y tomarme completamente por sorpresa, porque hacer este juego del gato y el ratón, pero al menos una pequeña oportunidad se presentaba pues mientras siguiera del otro lado de la puerta me dio algunos segundos para pensar que hacer, así que seguí el juego.
¿No habíamos quedado en que no vendrías de nuevo?, ¿Qué te alejarías y por fin podía vivir mi vida sin preocupaciones?
Sabes la vida no es fácil y en su momento obtuviste muchos beneficios de mi y es hora de que pagues por ello.
Pero ya te había pagado estábamos a mano y te fuiste conforme de ello.
Después de todo eres ingenuo, anda déjame entrar platiquemos de los nuevos términos, sabes que ya no tienes mas nada que perder, estas bajo mi control y no tienes escapatoria.
Esto si es maldad pura, que cazador mira fijamente a los ojos de su presa aterrada antes de acabar con ella, pero que puedo hacer, escapar es totalmente inútil siempre me seguiría los pasos y aunque me esconda terminara por encontrarme de nuevo y seguramente todo será peor, pero tampoco estoy dispuesto a ser su esclavo o pasarme la vida esperando el momento en que aparezca de nuevo.
Sin embargo algo sigue estando mal porque no ha cruzado la puerta, se empeña en hacerme esta guerra de nervios o tal vez espera que yo abra la puerta en un gesto de completa y total sumisión, situación que por supuesto no estoy dispuesto a permitir.
Porque no te vas, sabes bien que no voy abrir la puerta no estoy dispuesto a escucharte mas, de verdad es mejor que te vayas.
Sabes bien que no me iré, y por el momento no pienso entrar a tu casa sin tu permiso. Pero de sobra sabes que no puedes permanecer toda la vida ahí dentro, esperare pacientemente a que salgas, es más, tal ves cuando lo hagas no te percates de mi presencia, te sentirás confiado y cuando menos te lo esperes saldré a tu encuentro.
Esas palabras retumbaban en mis oídos por la razón que tenían, pero estaba decidido a no dar un paso atrás, me había cedido un espacio pero también no me permitiría salir de ahí, las opciones se acaban. Una gota de sudor rodó por mi sien, la sensación de falta de aire, mis manos temblorosas y húmedas me indicaban que estaba en un punto máximo de estrés, sin embargo las situaciones difíciles sacan lo mejor y también lo peor de cada persona y este era el momento de sacar lo mejor de mi, si no lo enfrentara ahora no sería nunca.
Me acerque a la puerta, casi pude sentir su ego exaltarse por que le permitiría entrar pero mis intenciones eran otras.
La perilla de la puerta estaba fría, siempre lo estaba pero mis sentidos estaban en total alerta, podía sentir todo incluso podía sentir el recorrido hasta el estomago de la última gota de saliva que dejaba completamente seca mi boca.
Tomé aire profundamente, cualquier cosa podía suceder, mi decisión de vencer el temor y enfrentar esta situación no me garantizaba un triunfo. Por fin me arme de valor y abrí la puerta, mi corazón estaba a punto de estallar de lo acelerado que latía.
Me pare justamente en el marco de la puerta y antes de que hiciera cualquier movimiento para entrar di un paso hacia afuera, estaba decidido a no ceder espacio.
No vas a entrar, ¿me querías afuera? Pues aquí me tienes.
Aun conservas algo de valentía, pero no seas tonto deja esas niñerías y entremos, me caes bien y estoy dispuesto a negociar contigo.
Intento dar un paso hacia adelante pero le cerré el camino poniéndome en frente, su actitud cambio de sínica a enojada, furiosa diría yo, el juego se había acabado.
La ultima ves pensé que estaba bien mantener un arreglo en buenos términos y que era suficiente para no volver a tocar el tema, pero no me dejas alternativa y ahora si no voy a parar hasta a terminar contigo.
¿Tienes idea de lo que dices, ¿Cómo vas a terminar conmigo? Si dentro de ti sabes que me debes muchas cosas, te sientes ligado a mí, como te vas atrever a hacerme algo y más aún a terminar conmigo.
Por supuesto que puedo, eres un simple producto de mi mente, un síntoma que se aprovecha de una inestabilidad emocional para entrar y alojarse como un parásito dentro de mi pensamiento. Sabes que entre mas seguro de mi me encuentre tu no tendrás de que alimentarte y terminaras por desaparecer. Eres tan solo una simple agorafobia.
Ese momento de determinación fue decisivo, de pronto me vi fuera de casa hablando solo, sintiendo un suave viento con olor a humedad, mire alrededor para verificar que ningún vecino se halla percatado de que estaba hablando solo.
Son casi las 8 de la noche y ya que estoy en la calle creo que aprovechare para ir a comprar pan para la cena tanta tensión me provoco hambre y celebrare esta victoria con algún pastelillo.
La noche esta serena, el canto de los grillos comienza hacerse escuchar, la calle está vacía y en cada una de las casas alrededor los vecinos tendrán su propia historia en la cual centrar su atención.